Los acontecimientos de 2020 lo cambiaron todo: la forma de trabajar, de aprender y de vivir. Todos los sectores sufrieron importantes alteraciones, y el Gobierno no fue una excepción. Los Gobiernos federales, estatales y locales tuvieron que cambiar rápidamente a las operaciones en línea, lo que no es poca cosa para instituciones conocidas por sus procesos y tecnología tradicionales y, a veces, obsoletos.
Para el sistema judicial, esta rápida transformación digital requería algo más que un espacio virtual para reunirse. El personal de los tribunales tenía que adoptar una tecnología que pudiera crear un entorno seguro e inclusivo, al que pudieran acceder las personas de cualquier posición socioeconómica y que estas pudieran utilizar fácilmente. Además, los poderes judiciales debían aprovechar soluciones que ofrecieran características de accesibilidad diseñadas para capacitar e incluir a todos los sectores de la sociedad. Y así, se introdujo Zoom.
Mediante la adopción de Zoom, los tribunales federales, estatales y locales no solo permitieron la continuidad, sino que descubrieron que el nuevo formato generaba mejores experiencias. Repentinamente, la sala de audiencias se convirtió en un lugar más equitativo. Las barreras físicas ya no importaban, lo que reduce los costes que antes implicaba comparecer ante un tribunal en persona. La sala de audiencias también se convirtió en un lugar más agradable, con asistentes más contentos, menos tensión y una participación más activa de todas las partes.